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Enfermedades y creatividad en los grandes compositores
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Enfermedades y creatividad en los grandes compositores 

Quien no ha sentido el dolor no sabe lo que es el amor, y por ende no puede crear arte.

“De Profundis”, Oscar Wilde

¿Hasta que punto es cierto que muchos genios, incluso semigenios, que han existido, han vivido bajo la influencia de sus enfermedades y de su organismo descompensado?

Muchos mitos, teorías y especulaciones existen sobre la etiología exacta de las dolencias que afectaron a famosos artistas pintores, compositores de música clásica y líderes políticos. Las enfermedades pueden afectar profundamente en la creatividad y productividad de aquellos que las sufrieron. La Bioquímica Clínica, de haber existido durante la vida de estos famosos individuos, podría haber aclarado alguno de los misterios de sus afecciones.

 En muchos casos la relación dolencia – genio se nos muestra clara i rotunda. Quint escribió a propósito de Proust: Es la enfermedad la que ha orientado así su vida determinando la vocación de este hombre.

Las fronteras no están demasiado definidas i persiste la duda de lo que habría pasado “sin” producirse la rotura psíquica o corporal.

Son innumerables los datos de los que se dispone sobre este tema, igual que las especulaciones, y he de confesar que este debate me apasiona. ¿Es correcta o incorrecta la afirmación según la cual el hombre es lo que hacen de él sus microbios, y que esto es muy aplicable en los genios?.

La información la recogemos por medio de:

  • Bibliografía epistolar muy amplia que describen todas las dolencias.
  • Informes médicos y de los tratamientos.
  • Informes anatomopatológicos.

Con todo ello se ha podido reconstruir una muy completa historia clínica, que con los conocimientos médicos actuales, aplicados a toda esta información, puede obtenerse un diagnóstico según el punto de vista actual de la medicina.

Sthendal definió la enfermedad como inventor de sensaciones inéditas.

El doctor Leopoldo Cortejoso hizo un estudio sobre la influencia de la tuberculosis sobre los magos de la creación artística en el libro Tuberculosis célebres. En él aporta el dato curioso de que no hubo ningún reconocido escultor afectado de tuberculosis, mientras muchos músicos y literatos eran víctimas de ella.

Peter Tchaikovski, en una carta autógrafa, explica que mientras componía la Sinfonía Patética sufrió una gran angustia, un espanto indefinible i otras muchas cosas que sólo las sabe el diablo. Sufría una gran depresión que, escuchando esta sinfonía, se detecta en el primer y último movimiento. Pocos días después de su estreno moría víctima de la depresión. 

Jorge Luis Borges describe así, en su libro Siete noches en el capítulo dedicad a La Ceguera, su reacción ante la llegada al mundo de la ceguera total de un ojo y parcial del otro:

“Tomé una decisión. Me dije: ya que he perdido el querido mundo de las apariencias, debo crear otra cosa: debo crear el futuro, lo que sucede al mundo visible que, de hecho he perdido. Recordé unos libros que estaban en casa. Yo era profesor de literatura inglesa en nuestra Universidad. ¿Qué podía hacer para enseñar esa casi infinita literatura esa literatura que sin duda excede el término de la ida de un hombre o de las generaciones? ¿Qué podía hacer en cuatro meses argentinos de fechas patrias y de huelgas?

 Había reemplazado el mundo visible por el mundo auditivo del idioma anglosajón. Después pasé a ese otro mundo, más rico i posterior, de la literatura escandinava: pasé a las eddas y a las sagas. Luego escribí Antiguas literaturas germánicas, escribí muchos poemas basados en esos temas y sobre todo gocé de esas literaturas. Y ahora tengo en preparación un libro sobre literatura escandinava.” 

Son varios los músicos que se han visto afectados, de una u otra manera, por las enfermedades; para algunos de ellos han sido motivo de leyendas i de rumurologia. A título de ejemplo describiremos unos aspectos de algunos de los músicos más representativos:

Mozart: Seguía un tratamiento con sales de amonio i mercurio, muy habitual en aquella época. Durante los últimos días de su vida el tratamiento fue a base de un preparado denominado Aqua tofana, compuesto de sales de arsénico, plomo y antimonio.  Ya postrado en cama, afecto de una hemiplejia, además del resto de dolencias, el sudor segregado se impregnaba sobre los manuscritos del Réquiem que estaba escribiendo con el rastro de las substancias que eliminaba con el sudor, que se detectaron a posteriori y despertaron la sospecha de que había muerto envenenado.

Chopin: Para algunos que han examinado su historial clínico i los informes anatomopatólogos consideran que no era tuberculoso. Estos estudiosos propondrían su diagnóstico como una Fibrosis quística, ya que tiene síntomas similares a la tuberculosis, con infecciones pulmonares recurrentes. Es una enfermedad genética que, según estos estudiosos, habría padecido i seria la causa de la muerte de su hermana Emilia de catorce años.   

Paganini: Entre otras graves dolencias que padecía este músico se encontraba el síndrome de Ehlers-Danlos; una enfermedad genética que afecta al tejido conjuntivo produciendo una laxitud, flexibilidad de todas las articulaciones. Doblaba el dedo pulgar y con la uña llegaba asta el dorso de la mano. Abarcaba tres octavas con muy poco esfuerzo: un extraordinario recurso como virtuoso de violín. El aspecto de Paganini era en parte debido a la medicación con sales de mercurio como tratamiento para la sífilis, le proporcionaba un color grisáceo oscuro plateado. Estaba afectado también de tuberculosis, que le producía u aspecto demacrado i caquéctico. Por todo ello le llamaban el Diablo de los violinistas: aspecto alargado, encorvado, gris, flexible.

Rachmaninov: Padecía el síndrome de Marfan, con dedos largos, extremidades largas y muy desproporcionadamente delgadas. Es una ventaja para los pianistas el hecho de tener las manos largas. Las más largas las tenía Rachmaninov.

Nicolo Paganini (1782 – 1840), padecía una decoloración de la piel produciendo un color gris oscuro plateado, parece ser que debido a la utilización terapéutica de sales de mercurio para el tratamiento de la sífilis. Afecciones bucales y encías producidas por la medicación antes descrita. También padecía tuberculosis pulmonar, que le causaba un aspecto demacrado, caquéctico. El síndrome de Ehlers-Danlos contribuyó a darle una apariencia retraída, que tanto fascinaba a sus admiradores musicales. Desarrolló abscesos de sus encías con osteomielitis de sus mandíbulas requiriendo la extracción de sus dientes, con graves efectos sobre su nutrición. 

Paganini nació con el síndrome de Ehlers-Danlos, una enfermedad hereditaria del tejido conectivo que causa una holgura difusa del tejido conectivo. El fenotipo 4 de Ehlers-Danlos, relacionado a las mutaciones en el colágeno tipo III en el cromosoma 2, da por resultado una flexibilidad de todas las articulaciones por un igual. Decía poder doblar el pulgar de su mano izquierda hacia atrás hasta que la uña del pulgar tocaba el dorso de su mano. Podía torcer su muñeca en todas direcciones. Podía abarcar tres octavas con pequeño esfuerzo. Este fue un gran recurso para Paganini, contribuyendo a su virtuosismo como violinista. Fue famoso por ejecutar double-stoppings, trinos y tocar las escalas muy rápidamente. Su laxitud e hipermobilidad de dedos y muñecas, con un rango de movimiento muy superior al normal, le capacitaba para aumentar la amplitud sobre el diapasón del violín. Conocido como el diablo de los violinistas, Paganini podía tocar las escalas con una rapidez extraordinaria. Esta universalmente aceptado que la mayoría de músicos que tocan instrumentos requieren movimientos repetidos, la hipermobilidad e las articulaciones tales como las muñecas y codos podría ser una cualidad.

La hipermobilidad de las articulaciones puede ser considerada tanto una ventaja como un inconveniente. Sin embargo, tiene un rango de movimiento superior al normal que provoca curiosidad, aunque poco investigado hasta hace poco debido a su aparente inocuidad. Históricamente atrajo la atención de Hipócrates, que especuló sobre la posibilidad de que los escitias fueran derrotados en la India porque la hipermobilidad de sus articulaciones dificultaba la utilización del arco o lanzar la jabalina.

El síndrome de Ehlers-Danlos constituye un grupo de alteraciones hereditarias generalizadas del tejido conectivo. Lo más destacado es una piel frágil e hiperextensible, y laxitud de las articulaciones. Por o menos se han identificado diez tipos distintos. Estos varían en sus manifestaciones clínicas y en severidad.

De entre los fenotipos de este síndrome, el fenotipo 3 es el más probable que afectara a Paganini. En esta forma la mayor manifestación es la hipermobilidad de las articulaciones y las expectativas de vida son normales.

Francesco Benati, médico de Paganini, creyó que la flexibilidad de la mano izquierda del violinista era heredada. Benati observó que había incrementado la elasticidad de los hombros de Paganini, codos, muñecas, y las articulaciones superiores de los dedos de su mano izquierda. Cuando Paganini tocaba, cruzaba sus codos uno sobre el otro. Schoenfeld especuló sobre la posibilidad de que Paganini sufriera el síndrome de Marfan. Sin embargo, su talla era normal y sus manos tenían un tamaño normal sin aracnodactilidad; así esta teoría ha sido descartada. El distinguido escritor Francois-Joseph Tetis creía que la inusual flexibilidad de Paganini la adquirió por sus años de práctica. La hiperextensión del pulgar izquierdo de Paganini se demuestra mediante fotografías de pacientes que sufren el síndrome de Ehlers-Danlos. En resumen, la sugerencia de que Paganini padeciera el síndrome de Ehlers-Danlos tipo 3 más que el tipo 4 es razonable.

Wolfgang Amadeus Mozart (1756, Salzburgo – 1791, Viena) murió a los 35 años arruinado después de varios años pidiendo préstamos.El 30 de Septiembre dirige el estreno de “La flauta mágica”, en un teatro de barriada. Compone y dirige la Cantata Masónica K623 en Noviembre 15, 20 días antes de su muerte. Un mensajero llama a su puerta para solicitarle una misa de difuntos. El final se acerca. Cantó con unos amigos fragmentos del Réquiem. Está envuelto en una manta. Hace mucho frío. Tiene convulsiones, entra en coma y muere el 15 de Diciembre.

Se celebró un funeral en la Catedral de San Stephen. En el cortejo fúnebre estuvo acompañado por unos pocos amigos que tuvieron que irse ante la amenaza de una tormenta de nieve. Fue enterrado en una fosa común del cementerio de Sankt Marx como correspondía a los músicos cuya categoría social era la de siervos. A los pocos días un amigo intento conocer el lugar exacto, cosa que le fue imposible por haber cambiado el sepulturero. No ha quedado ningún resto biológico de él.

Existe una serie de fascinantes especulaciones acerca de la muerte de Mozart. Dramaturgos, desde Puhskin hasta Meter Shaffer, doctores, detectives aficionados y también simples visionarios, han dejado seguir la corriente con variadas especulaciones.

En el ¿año 2000? se celebró en el anfiteatro Davidge de la Universidad de Maryland, Baltimore “La VI Conferencia Anual sobre Patología Clínica” presentada por la Dra. Faith Fitzgerald, internista, vicedecana y profesora de Medicina en la Universidad de California en Davis, que presentó su versión sobre la muerte de Mozart. Se han propuesto más de 150 hipótesis diagnósticas, como envenenamiento, por mercurio o arsénico, achacado a Antonio Salieri, que llegó a proclamarlo en su demencia senil, sífilis, tuberculosis, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal crónica, litiasis renal, síndrome de Schönlein-Henoch y otros muchos.

Cuando Mozart había entrado en una fase terminal producido esencialmente por un posible fallo renal, su carácter se transformó en un desesperado amilanado.  También podía haber padecido la púrpura de Henoch-Schönlein.

Mozart desarrolló un fallo renal y anasarca (edema generalizado que se caracteriza por una excesiva colección líquida en el espacio extravascular, intersticial), como resultado de una glomerulonefritis después de una infección estreptocócica durante su enfermedad. Desarrolló la infección el 18 de Noviembre de 1791, durante una epidemia estreptocócica en Viena. Esto derivó en una glomerulonefritis y fallo renal. Subsecuentemente se hizo hipertensivo y sufrió un derrame cerebral y una grave hemiplejia.

Un misterioso desconocido había visitado Mozart y le encargó que compusiera una Misa de Réquiem. La Misa de Réquiem de Mozart resultó ser un réquiem para el reposo de su propia alma: murió antes de concluirla. Mozart seguramente sabía que el Réquiem, que había trabajado durante la noche de su muerte, había sido comisionado por el Conde Franz von Walsegg-Stuppach, que intentaba presentarla como una composición suya.

Vamos a repasar la vida de Mozart señalando los momentos en que aparecen los síntomas del síndrome. En conjunto, Mozart es un niño hiperactivo del que sólo la férrea disciplina de su padre consigue su dedicación plena a la música pero que juega, brinca y enreda en cuanto termina un concierto.

Ya en su primer viaje a Viena cuando tenía seis años, sufre una importante infección de garganta y le aparece después un eritema nudoso de posible origen estreptocócico, que recidivaría tres años después. De su estancia en Londres, a los ocho años cuando escribió su primera sínfonía “K-17”, hay testimonios de que hacía muecas con frecuencia, tableteaba con las manos sobre cualquier superficie y movía las piernas continuamente cuando estaba sentado. Si ustedes recuerdan la película “Amadeus” de Milos Forman, esa especie de risa tonta que tiene Mozat es un “tic fónico”.

Se conservan 371 cartas de Mozart. Pues bien, en 39 de ellas se encuentran términos malsonantes como caca, pis, culo, etc., y por tanto, su “coprografía” y su “coprolalia” son referidas por múltiples escritos de amigos durante su estancia en Viena, estando además acompañadas de irritabilidad.

Decía su cuñado Lange que “cuando estaba ocupado con un trabajo importante, no sólo hablaba confusa y desconectadamente sino que aumentaban las muecas y gestos extraños” y que no podía comprender cómo existía “un neto contraste entre las divinas ideas de su música y aquellas explosiones de vulgar chabacanería”.

Desde que a los 25 años se establece en Viena, trabaja sin descanso y lleva una vida vertiginosa: compone música, estrena óperas, organiza conciertos, da clase a distinguidos alumnos, asiste a veladas musicales de la aristocracia vienesa y frecuenta las fiestas populares con sus amigos, donde se bebe un agradable vino blanco que tanto le gustaba a Mozart. Pero, a pesar de su intensa actividad, unas veces vivía con opulencia y en otras ocasiones tenía que vender hasta la cubertería de su casa.

Estas oscilaciones económicas eran debidas a unos ingresos irregulares y al desorden familiar pero sobre todo Mozart, como ya he advertido, a causa de su síndrome de Tourette fue un ludópata compulsivo: jugaba dinero al billar, al truc-trac y sobre todo, a las cartas.

Se casó con Constancia Weber, graciosa, simpática y de agradable presencia, pero tan alocada como él. Tuvieron seis hijos, de los cuales sólo sobrevivieron dos. Del último de ellos, Francisco Javier, nacido en el año de su muerte, sospechaba que era hijo de su alumno Süsmeyer, y es que entonces, Mozart se encontraba ya en plena fase del Síndrome del Tourette, con ideas de culpabilidad, obsesión y desconfianza, que se agravaron con el encargo del “Requiem”, pues creyó que era un aviso de los infiernos para advertirle de su próxima muerte.

Aunque físicamente se encontraba mal, tuvo arrestos para marchar a Praga, donde se estrenaba su ópera “La Clemenza di Tito” en octubre de 1791, pero al regresar a Viena se encuentra fatigado, sin apetito y algo hinchado.

Tras un par de días con intenso dolor de cabeza, el 19 de noviembre, estando con sus amigos en la taberna “La Serpiente de Plata” sufre un cuadro vascular cerebral agudo con pérdida de conocimiento, reponiéndose en pocas horas, pero que ya no le permitiría salir de casa. Aumentó el cansancio, la fatiga, y la hinchazón general. Obsesionado por el encargo del “Réquiem”, compone sin descanso y es capaz de ensayar con sus amigos el “Miserere”, impostando la voz de soprano. Al día siguiente, entra en coma y muere en la madrugada del 5 de diciembre de 1791. Tenía 35 años.

Mozart, a causa de las repetidas infecciones padeció un reumatismo cardioarticular, además del síndrome de Tourette pero su triste final, creemos, fue debido a una insuficiencia renal por glomerulonefritis del mismo origen, pero agravada por una intempestiva terapia con sales de mercurio que para tratar una posible lúes (sífilis) le recetó su amigo el doctor Swieten Junior, con el que hizo el viaje a Berlín para visitar al rey Federico de Prusia.

Ésta es, muy sucintamente comentada, la patología del genio de Salzburgo, pues aunque padeció severos problemas reumáticos y la forma más grave del Síndrome de Tourette con tics musculares y fónicos, coprolalia y coprografía, fases obsesivas, depresivas e hiperactivas, superó todas las dificultades y nos dejó 626 composiciones, entre ellas, 47 sinfonías, 21 óperas, 19 misas, 41 sonatas y 30 conciertos para piano y orquesta. Por eso, tenemos que concluir este artículo diciendo que Mozart fue uno de los mayores genios de la Humanidad a pesar de sus achaques.

Mozart fue siempre un genio, a pesar del síndrome de Tourette que padeció. En 1885, el neurólogo francés Gilles de la Tourette describió dicho síndrome como “una afectación nerviosa caracterizada por incoordinación motriz acompañada de ecolalia y coprolalia”, y en el Congreso Mundial de Neurología de Viena, celebrado en 1985, se consideró que Mozart fue un caso arquetípico del mismo.

Pero ¿en qué consiste este síndrome? Es la enfermedad de los “tics” y se puede acompañar de otra serie de síntomas que llegan a causar un proceso grave y discapacitante. Por eso, existen distintos grados de la afección

Especulaciones sobre un envenenamiento. Mientras la moderna versión de la leyenda del envenenamiento se propagaba por medio del teatro y posteriormente en el film Amadeus, la primera confusión aparece justo unas semanas después de la muerte de Mozart, en un reportaje de un periódico que sugería que podía haber sido víctima de un envenenamiento. Constanza, su esposa, y los Románticos del siglo XIX también adornaron la historia de la muerte de Mozart.

Ian James, médico y farmacólogo del Royal Free Hospital de Londres, opina que Mozart habría sido envenenado por antimonio y, posiblemente, mercurio, utilizados como medicamentos en la Viena del siglo XVIII.  Tal vez, sugiere James, Mozart fue envenenado por su celoso rival Antonio Salieri. Utilizando una farmacopea del siglo XVIII, un libro de síntomas y tratamientos, James descubre que e tratamiento habitual para los inciertos síntomas de Mozart de fiebre, fatiga y depresión eran antimonio y tal vez mercurio, dos metales tóxicos no utilizados ampliamente en medicina. James dice que los efectos secundarios del envenenamiento por antimonio casan bien con los síntomas que Mozart sufrió en sus últimos días. James ice que su teoría  podría sustentarse en una prueba de los manuscritos de Mozart. Trazas del metal podrían haberse eliminado a través de la piel y frotarse sobre las páginas del Réquiem, conservado en la National Library de Viena.

Meter Davis especula en su libro sobre la causa de la muerte de Mozart. En un capítulo titulado confidencialmente Mozart no fue envenenado, da el golpe de gracia a las teorías de que Mozart fue envenenado por Salieri, los Masones, Sussmayer, su esposa Constanza, o Hofdemel, con alguna variedad de substancias nocivas tales como mercurio, arsénico, plomo y antimonio (los tres últimos mezclados en un compuesto denominado Aqua tofana). Si Mozart hubiera sido víctima de un envenenamiento los síntomas, tales como los temblores (un signo de envenenamiento por mercurio), podrían haber sido reconocidos con toda seguridad por el consultor, en este caso llamado Matthias von Sallaba, que era un pionero en toxicología. En vez de ello, Davis coloca delante la idea de que la recurrente mala salud de Mozart fue debida a la púrpura de Henoch-Schönlein; propone que la muere fue debida a un fallo renal con un derrame cerebral severo, probablemente precipitado por una infección.

En 1791 durante una epidemia de fiebre que se extendió por Viena presentó dolor de cabeza, sudores e inflamación con dolor intenso en manos y pies. Dos semanas después tiene nauseas, vómitos, diarrea, exantema e hinchamiento corporal, como sarpullidos cutáneos. Se vuelve muy irritable, entra en coma y muere según los médicos de una “severa fiebre miliar”. Además había tenido en su niñez dos ataques de fiebre reumática y episodios recurrentes de amigdalitis. El diagnostico para ella parece bastante claro: fiebre reumática, diagnostico que ya había sido recogido por Giuseppe Carpani, el biógrafo de Franz Joseph Haydn y por Carlo D. Baroni, en Human Pathology, en 1997.

Pero el Dr. Jan Hirschmann, del Centro Médico para Veteranos de Puget Sound, especialista en enfermedades infecciosas del Centro Médico de Veteranos de Seattle, USA, publica un articulo en Archives of Internal Medicine, donde expone que se trata de una triquinosis, enfermedad que explicaría los síntomas de Mozart, incluso la patología cardiaca como una complicación. En una carta que Mozart dirigió a su esposa 44 días antes de morir escribía “¿Qué huelo?… ¡Chuletas de cerdo! ¡Qué gusto! Como a tu salud”. Se sabe que la triquinosis tiene un periodo de incubación de hasta 50 días después de comer carne de cerdo infectada y no suficientemente cocinada. Es más, Hirschmann cree que la epidemia que hubo en Viena fue de triquinosis, enfermedad no caracterizada hasta el 1800. ¡Cuantas hipótesis, Patología, se hacen en tu ausencia!

Rajmáninov nació el 1 de Abril 1873 en Oneg, Nóvgorod. Fue el cuarto de una familia de seis hermanos, de los cuales uno murió en sus primeros meses de vida. Su padre, Vasily Rajmáninov, era un ex-oficial de la armada rusa, con graves dificultades económicas en los momentos de la llegada al mundo del pequeño Serguéy. A pesar de ello, Rajmáninov vivió unos primeros años felices. Como era tradicional en su familia, fue orientado musicalmente desde muy joven, recibiendo sus primeras clases de piano a los seis años de edad. En 1882, su padre volvió a sufrir otra seria crisis financiera, y en esta ocasión tuvo que abandonar su hogar de Oneg junto a su familia, mudándose a un pequeño apartamento en San Petersburgo. Allí sufrieron las consecuencias de una epidemia de difteria, que se llevó la vida de la joven Sofía, su segunda hermana mayor. Este trágico suceso afectó seriamente a la madre del pequeño Serguéy, la cual culpó a su marido del trágico acontecimiento. Vasily abandonó a su familia poco tiempo después. Rajmáninov fue inscrito en el conservatorio de San Petersburgo, gracias a la ayuda económica de su abuela materna. Cuentan, por extraño que parezca, que no fue en absoluto un alumno modelo… todo lo contrario, se saltaba casi todas las clases, era muy travieso e incluso llegaba a falsificar sus notas… Tras suspender por completo el curso de 1885, el conservatorio expulsó al joven Rajmáninov. Aun así, fue admitido en el conservatorio de Moscú, bajo las enseñanzas de Nikolái Zvérev, gracias a la intervención de su primo Aleksandr Ziloti, compositor famoso de la época.

Asimismo, en 1891, compuso el Primer concierto para Piano y Orquesta, dedicado a su primo Aleksandr Ziloti, y la ópera Aleko, que le sirvió para graduarse en el Conservatorio de Moscú con menciones honoríficas. En 1892 Rajmáninov ya estaba preparado para su carrera como compositor, y abandonó el conservatorio en el verano del mismo año. Rajmáninov publicó sus primeros trabajos, lo que le hizo obtener la independencia económica de su familia, junto a las ganancias por las clases que impartía. Durante esta época, el ruso compondría sus primeros preludios y elegías para piano, así como el poema sinfónico La Roca. Durante los ocho primeros meses de 1895, Rajmáninov estuvo trabajando en su Primera Sinfonía, en la que volcó grandes ilusiones y esperanzas. Se estrenó por primera vez dos años después, en 1897, bajo la dirección del también compositor Aleksander Glazunov. El acontecimiento fue un rotundo fracaso… cuentan que Glazunov estaba borracho, y que la ejecución de la orquesta fue nefasta, lo cual, junto con la dureza de la crítica, afectó seriamente al joven Serguey Vasílievich, y le hizo hundirse en una profunda depresión.

Más deprimido que nunca, Rajmáninov se puso en manos del Dr. Nikolai Dahl, especialista en neurología e hipnosis, quien le trataría durante la mayor parte del año 1900, con excelentes resultados, devolviéndole la confianza en sus aptitudes creativas. Tras un viaje a Italia, Rachmaninov comenzó a escribir los primeros bocetos de una de sus obras maestras, el Concierto para Piano y Orquesta nº 2, tocó el segundo y tercer movimiento en Moscú en diciembre de 1900, añadió el primer movimiento en la primavera de 1901y ofreció la primera interpretación completa el 27 de Octubre de ese mismo año dedicado al propio Dahl, con un inmenso éxito de crítica y público, y supondría el ansiado resurgimiento de uno de los más grandes artistas de la historia de la música, el cual es ubicado cerca de la cima.

Tras el éxito de su concierto nº 2, y plenamente recuperado de su crisis anímica y creativa, Rachmaninov anuncia en 1902 su casamiento con su prima Natalia Aleksándrovna Sátina. Debido a que la Iglesia Ortodoxa prohíbe los matrimonios entre primos, este enlace generaría muchos problemas. Afortunadamente para Serguey, la intervención de una de sus tías y la celebración de la ceremonia en una capilla militar hicieron oficial su matrimonio. Eran sin duda los mejores tiempos para el artista. Comienza aquí su triple carrera, como compositor, pianista y director, que le llevaría a adquirir una fama sin precedentes. Fue director del Teatro Bolshoy de Moscú, entre 1904 y 1906, y realizó varias giras por todo el mundo como pianista. A esta etapa de su vida pertenecen sus obras más grandiosas: además del mencionado Concierto para Piano y Orquesta nº2, Rachmaninov escribiría obras maestras como su Segunda Sinfonía (1907), La Isla de los Muertos y sus Concierto para Piano y Orquesta nº 3 y nº 4 (1909), Las Campanas (1913), y numerosas piezas para piano, entre las que se encuentran sus preludios para piano, suite para dos pianos…

Compuesto en la quietud de su hacienda familiar, Ivanovka, Rachmaninov lo completó el 23 de septiembre de 1909. El compositor se proponía utilizarlo como una pieza para exhibir su talento como intérprete. De la misma época son la sonata para piano no. 1, el conocido poema sinfónico La isla de los muertos y la Liturgia de San Juan Crisóstomo.

El concierto es muy respetado e incluso temido por muchos pianistas. Józef Hofmann, a quien está dedicado, nunca probó interpretarlo, argumentando que “no era para él”.

Por las restricciones de tiempo, Rachmaninov no pudo practicar la obra mientras estaba en Rusia, y lo hizo en un piano mudo que llevó con él a su viaje a los Estados Unidos.

El concierto fue estrenado el 28 de noviembre de 1909 por la Sociedad Sinfónica de Nueva York, bajo la batuta de Walter Damrosch y el compositor como intérprete al piano. La siguiente representación la dirigió Gustav Mahler pocas semanas después, siendo una excelente experiencia para el compositor. Fue editado por primera vez en 1910 por Gutheil.

En 1916 explota la tensión acumulada en su país, tiene lugar la Revolución Rusa y Rajmáninov decide abandonar su Rusia natal. Sin dinero ni posesiones el artista emigra con su familia en Otoño de 1917, a sus cuarenta y cuatro años. Ya en 1918, y asentado en París, Rachmaninov recibe tentadoras y lucrativas ofertas desde Estados Unidos, que supondrían la salida económica para él y su familia. Tras aceptar varias ofertas sobre giras de conciertos, firma en 1920 un importante concierto con la compañía de grabaciones “Victor Talking Machine”, y al año siguiente compra una casa en Riverside Drive, New York. Fue en Paris donde fundó una importante firma publicitaria, cuyo objetivo principal era el de dar a conocer tanto obras suyas como las de otros compositores rusos. Mientras tanto, su música era prohibida por el nuevo régimen en la URSS. Durante esta etapa Rachmaninov dedicaría su tiempo a su profesión de solista y director, tan necesaria para mantener su economía y la de su familia, por lo que su faceta creativa se vio muy mermada. De este periodo destacan las excelentes Tres Canciones Rusas (1926), 42 Variaciones sobre un Tema de Corelli (1931), la impresionante Rapsodia sobre un Tema de Paganini (1934) su Tercera Sinfonía (1936) y algunos arreglos para piano.

En el otoño de 1909 embarcó en su primera gira americana ofreciendo como el mismo señalo casi un concierto diario durante tres meses enteros. Estreno su tercer concierto para piano el 28 de noviembre en el New Theatre de Nueva York bajo la dirección de Walter Damrosh. En Enero de 1910 lo repitió en el Carnegie Hall esta vez bajo la dirección de Gustav Mahler que impresionó enormemente a Rajmáninov como director. En 1939 Rajmáninov se asienta definitivamente en Estados Unidos junto a su familia, dedicándose fundamentalmente a su faceta de intérprete en giras por el país americano. En 1940 escribiría la que sería su última obra catalogada, las Danzas Sinfónicas, una de las obras maestras de la música de nuestro siglo. Asimismo, en 1941 revisaría su Concierto nº 4 para Piano y Orquesta En 1942-43 Rajmáninov realiza su última gira de conciertos, y se compra una casa en Beverly Hills, que será su última residencia. Allí murió, el 28 de Marzo de 1943, a la edad de 70 años, víctima de un cáncer tardíamente diagnosticado, uno de los grandes genios de la música de todos los tiempos.

Tener las manos largas no es esencial para los pianistas virtuosistas – según atestiguan Hoffman Moiseiwitsch – pero sin duda será una gran ventaja cuando toquen las obras de Serguéy Vasílievich Rajmáninov. El destacado pianista Cyril Smith tenia las manos largas, capaz de alcanzar una duodécima; pero las manos de Rajmáninov, largas y afiladas, fueron las mas largas jamás vistas, con una capacidad de extensión tan amplia que abarcaba el teclado como los tentáculos de un pulpo. Cuando consintió tocar Smith opinó que podría alcanzar la proeza de Rajmáninov de tocar como una cuerda C, E bemol, G, C, y G con la mano izquierda solo alcanzado por sus amigos rusos con la mano derecha sobre la cuerda C (2º dedo), E, G, C, y E (pulgar). Smith comenta: Fue una interpretación poco creíble, probablemente única.

El inusual tecleo de la cuerda C mayor requiere mucho más que simplemente una mano gigante. Se requiere un grado extraordinario de extensibilidad. Una posible explicación podría ser la siguiente: Si retirando su mano del teclado, después de tocar la cuerda y sin alterar la disposición del pulgar relativo a los dedos, Rajmáninov apretaba su mano el pulgar opuesto podría tener extendido más allá el borde cubito de la mano. Podría ser un ejemplo clásico del signo pulgar indicando el síndrome de Marfan.  

El síndrome de Marfan es una enfermedad hereditaria del tejido conectivo, que afecta a uno o más de los tres sistemas: esqueleto, visual y cardiovascular. Se caracteriza por un aumento inusual de la longitud de los miembros, un excesivo desarrollo de los huesos largos, induciendo a una estatura mayor de lo normal y miembros desproporcionalmente largos comparados con el tronco, y dedos desproporcionalmente largos y delgados (aracnodáctiles). La cabeza es siempre estrecha (dolicocefálica) con rasgos faciales alargados. Pueden presentarse otras anormalidades del esqueleto como son excesivo crecimiento de las costillas, principalmente la deformación del tórax anterior, y fragilidad y laxitud e los ligamentos, los tendones, aponeurosis, que puede producir cifoscoliosis, articulaciones sueltas y orejas mal posicionadas. En la vista se diagnostica una dislocación de las lentes; miopía debido a la longitud axial del ojo, frecuentemente severa, es común, aún cuando la córnea relativamente plana, observada en casi todos los pacientes con el síndrome de Marfan, tiene a modificar la miopía. Las características cardiovasculares incluyen aneurismas, especialmente de la aorta ascendente, e insuficiencia valvular previamente a un fallo congestivo cardíaco. Se cree que lo sufre una de cada 10.000 personas y, diferentemente a otros problemas genéticos, no afecta negativamente a la inteligencia sino que, al contrario, los pacientes suelen ser brillantes y carismáticos. Aunque no es posible hacer un diagnóstico certero al respecto, por los síntomas externos y descripciones de la época se cree que sufrieron este síndrome o, al menos, presentaban molestias y morfologías marfánicas personajes tan destacados como Abraham Lincoln, Rachmaninoff, María I de Escocia, Charles Maurice de Talleyrand, Niccolò Paganini o el faraón Akenatón.

El extraordinario tamaño y extensibilidad de las manos de Rajmáninov podrían indicar el síndrome de Marfan. Su apariencia coincide con la alteración esquelética de la enfermedad descrita anteriormente. Era muy alto con una larga y estrecha nariz, orejas prominentes, y una carencia de relleno subcutáneo. En un grupo fotográfico tomado cuando tenía 19 años esta sentado con su profesor Arensky y otros dos pupilos. Aún cuando podia estar completamente desarrollado, sus hombros no son mayores de los de sus compañeros. Otras fotografías y dibujos de Rajmáninov confirman que tenía aracnodactilidad.

Rajmáninov podría haber sido miope. En 1907 en Dresden, a la edad de 34 años, sufrió una incapacitante presión de los ojos. Escribió que después de semanas de ensayos leyendo música mis ojos quedaron arruinados. Escribiendo o leyendo intensamente se nublan los ojos y dolía fuertemente la cabeza. Le prescribieron unas primeras gafas, pero en un plazo de semanas un oftalmólogo revocó específicamente el tratamiento y le prescribió masaje de los ojos y evitar leer o escribir con luz artificial. Posiblemente explicada por esta fatiga de los ojos le resultaron los ataques graves, con intenso dolor en la sien derecha que se inició en Rusia en la época anterior a la primera guerra mundial e incrementada cada año en frecuencia y severidad hasta 1921 que pasó un tiempo en el hospital bajo tratamiento, pero sin éxito. En Rusia atribuyó siempre este dolor a la fatiga de los ojos y continuaba doblándose sobre el manuscrito mientras componía. Después de abandonar Rusia por última vez en Diciembre de 1917 fue obligado por esta alteración abandonar la composición durante tres años, y estableció relieve en sólo el trabajo de recitales. Ambos problemas sugiero que fueron debidos a dificultades de acomodación y convergencia resultante de la miopía.

Rajmáninov parece haberse lirado de las características cardiovasculares del síndrome de Marfans. De hecho un 40% de los afectados por el síndrome se observa norma la auscultación cardiovascular, aunque en muchos casos la ecocardiografía mostrará anormalidades.

La mayor garantía en el diagnóstico del síndrome de Marfans es la presencia de manifestaciones fuertes (por ejemplo: su desconlluntación del cristalino, y dilatación aórtica), tanto como características blandas (miopía, estatura alta, laxitud de las articulaciones y aracnodactilidad).

Roman Galimany.   Barcelona, 1999

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